El doctor José Luis Vila Moriente es cirujano plástico, miembro de la SECPRE y vicepresidente de la Sociedad Gallega de Cirugía Plástica,  Reparadora y Estética, donde ha ocupado diversos cargos en la Junta Directiva de la misma desde hace 8 años. El especialista mantiene su actividad profesional entre el Hospital Nuestra Señora de La Esperanza de Santiago de Compostela y el Hospital Miguel Domínguez de Pontevedra, es ponente en Congresos y asistente a cursos en todo el país; de manera que es conocedor de la demanda y preferencias de públicos distintos, además de ser pionero en el uso de las prótesis anatómicas para el aumento estético de mamas. Hemos querido hablar con él del panorama de la Cirugía Plástica Estética y Reparadora en España y en Europa.

 

Doctor, de entrada nos gustaría saber cuál es la cirugía que practica más o que forma parte de sus preferencias.

Un 60% de nuestra demanda la constituye la cirugía de mama. Es lo que centra nuestra atención principalmente y hablamos tanto de aumento de mamas como su disminución o elevación.

Con respecto al aumento mamario, cual es el principal avance que se ha conseguido en los últimos años?

En mi opinión el principal avance lo constituyen las nuevas prótesis que usamos en la actualidad. Me refiero por un lado al gel cohesivo de silicona que si se quiebra la prótesis no se sale el contenido y por otro a las prótesis anatómicas que son aquellas en forma de lágrima, que se adaptan mucho mejor a la anatomía de la mama que las prótesis redondas que hemos estado utilizando hasta ahora.

¿Y por dónde realiza Usted la incisión: por la axila, la areola o el surco submamario?

Nosotros preferimos el surco submamario o la areola, porque la cicatriz es poco visible. Personalmente, al usar prótesis anatómicas, la vía axilar no me permite el mismo control para la correcta colocación de las mismas.

Pero, tengo entendido que si hace la cicatriz en el surco submamario, si la mama crece, la cicatriz es a veces visible...

Piense que estamos hablando de cicatrices de no más de 3,5 cm. que queda totalmente escondida en el surco. Pero, en esto de las técnicas, cada uno tiene la suya y ni todas son absolutamente buenas porque haríamos todos la misma, ni todas son absolutamente malas. Hay escuelas y preferencias.

¿Y qué es lo que le solicitan más: el aumento o la reducción de mama?

Verá, esto es muy aleatorio porque depende de la zona geográfica, aunque el aumento quizá supere a la reducción en un 60% y un 40% que no es mucha diferencia. Pero, lo realmente curioso es que en el norte, en Cantabria, Galicia o en el País Vasco, suele haber una mayor demanda de reducción, mientras que en Madrid, en Andalucía o en el Mediterráneo, hay preferencias por el aumento. Este detalle lo hemos comentado muchas veces entre colegas de diferentes comunidades y creo que está ligado a la diferente constitución física de las mujeres. Por regla general la mujer del Norte es más “voluminosa” y de constitución física más fuerte.

¿Y en la evolución de la Cirugía Plástica en la última década, cuál sería a su criterio la intervención perdedora?

La gran perdedora es la rinoplastia, sin lugar a dudas. Hoy se opera mucho menos. Ya nadie solicita la nariz pequeña y respingona tan solicitada hace 20 ó 25 años, sino que se solicita una nariz armónica con el rostro. La visión de la estética mira hoy muchísimo más al cuerpo que al rostro y se da mucha importancia a un pecho descolgado o a una barriga flácida. Por eso, hay tanta demanda de lo que yo denomino “cirugía de la maternidad”, porque nos la solicitan las mujeres que han tenido hijos y que quieren recuperar su figura juvenil.

¿Y cuál sería el proceso de esta cirugía?

Pues el arreglo del pecho y la liposucción en la barriga o la abdominoplastia como técnicas preferentes.

Ya que hablamos de liposucción, a su criterio, ¿cuáles serían los límites de grasa en litros que es posible succionar en una sola vez?

Esto depende de la complexión física de cada paciente. Yo lo sitúo casi siempre en 3 o 4 litros como máximo, porque hay que pensar que succionamos grasa con sangre. Pero, yo he llegado a los 8 litros en una paciente alta y grande y ella se levantó al día siguiente dispuesta a irse para casa como si nada. Pero eso no es lo habitual. Hay chicas que pueden ser llenitas y estar muy anémicas y hay que estudiarlo todo. Yo creo que no hay que olvidar en todo momento que la Cirugía Plástica, Estética y Reparadora es una ciencia, pero también es un Arte.

Hablando de arte, ¿cree que la creatividad de la Cirugía Estética es la misma en todos los países de Europa o es superior, por ejemplo en el Mediterráneo. Y en América, ¿es la misma la de Estados Unidos que la de los países latinos, por ejemplo?

Ah, no. No es comparable la cirugía francesa, italiana o española con la de los países del Norte de Europa como la alemana que están presididas mucho más por la tecnología que por la creatividad. Y lo mismo ocurre si miramos hacia los países latinos, la Cirugía Plástica de países como Colombia, Venezuela o Brasil o Méjico son extraordinarias porque a la parte tecnológica, saben añadir una parte artística. Y esta tendencia la vemos si observamos la figura de las tops o artistas americanas y europeas. La mujer europea que se hace cirugía estética solicita intervenciones presididas por el buen gusto y la discreción y procura que no se note o lo hace progresivamente. En las americanas, hay ostentación y todo cuanto más grande mejor.

¿Qué cree que es más influyente en un cirujano plástico: la escuela de un maestro o la demanda del mercado?

Yo creo que hay una total correlación entre ambas. Porque uno acude a un maestro a aprender una técnica de alguna cirugía y como lo hace bien tiene la demanda y esto es círculo cerrado y vicioso. Le preguntaban a un ponente cómo había adquirido su habilidad y unos resultados tan buenos y decía que había aprendido con un buen maestro pero sobre todo que contaba con una experiencia de 5.000 intervenciones del mismo tipo.

¿Cómo analizaría la evolución de la especialidad en la última década?

La cirugía ha variado poco. Prácticamente hacemos los mismos cortes, damos los mismos puntos y tenemos el mismo sangrado. Los grandes avances se han realizado en la anestesia que nos permite hacer mucha cirugía ambulatoria que antes obligaba a una hospitalización de no menos de tres días o incluso de una semana. Aquello que se decía de que el paciente estaba “echando” la anestesia. Ahora, salvo que haya drenajes, los pacientes se van a casa al cabo de pocas horas, o máximo de un día. Pero al fin y al cabo, pasan los años y seguimos cortando y uniendo...